Frisby, un emprendimiento lleno de liderazgo y amor

Por: Comunicación Digital Levapan

Cuando Alfredo Hoyos Mazuera trajo la pizza a su negocio, en la ciudad de Pereira, la gente la bautizó como la “arepa voladora”. Las personas podían ver como el pizzero jugaba con la masa mientras hacía la preparaba, a través de un ventanal gigante que les permitía admirar la preparación. La pizzería Frisby, abrió sus puertas el 17 de junio de 1977 y así empezó a escribirse una de las historias más exitosas del país.

Antes de Frisby

El padre de Alfredo Hoyos Mazuera; fue su inspiración, un hombre lleno de excelentes ideas, emprendedor y bueno para sacar provecho de las circunstancias; le enseñó a su hijo que los negocios son una bestia que se debe domar y no temer.

A los 18 años terminó sus estudios, no quiso iniciar una carrera universitaria, creó la empresa Impavicol (Importadora Avicola de Colombia), brindando asistencia técnica a avicultores del país. No tuvo competencia, durante 10 años; hasta 1972 cuando la clausuró, porque la firma europea Salsbury,  abrió sucursales en Colombia.

Compró la finca Santa Inés y empezó a explotar el negocio de la carne de pollo. Creó Pimpollo, la empresa productora de pollo más grande de la época; con un préstamo que consiguió en el IFI (Instituto de Fomento Industrial). Para Alfredo “el buen empresario no es el que se las sabe todas, sino aquel que sabe quién es el que se las sabe, y conduce esa sabiduría a su empresa”.

En 1976 vendió su parte de Pimpollo y también vendió su parte de una asociación que tenía con Kokorico desde 1973.

¡Frisby, una aventura hacia el éxito!

Alfredo se casó con Yamile Bojanini, con ella tuvo dos hijos: Alejandro y Carolina. La relación no resultó y cinco años después conoció a Liliana Restrepo, se casaron en 1973 y seis meses después fundaron Frisby. Con Liliana, Alfredo tuvo dos hijos, Catalina y Álvaro, aunque según la familia el primer hijo fue Frisby.

En un viaje a Medellín, Alfredo consideró la idea de distribuir helados Mimo´s en Pereira. Empezó en un local pequeño del sector de El Lago. Tuvo mucho éxito y Liliana renunció a su trabajo en Carvajal S.A., como vendedora de equipos de oficina; para dedicarse de lleno a Frisby.

Después llegó la pizza, o como la bautizaron los pereiranos, la “arepa voladora”. Era un negocio inédito, nadie conocía la pizza; las personas se emocionaban al ver, por un ventanal, como las armaban.  Frisby se convirtió en el lugar del momento, donde todos querían ir a compartir con los amigos. Llegaron las máquinas freidoras Henny Penny, para hacer pollo frito o apanado, y la integraron al negocio, logrando sacar un producto exquisito.

Con el tiempo los clientes pedían puntos Frisby en otros lugares; entonces llegaron a: Cartago, Manizales, Armenia y el Eje Cafetero. Cada sucursal nueva era un reto.  Después de diez años en el negocio, se dieron cuenta que el pollo había desplazado a la pizza, que las personas preferían compartir en familia un pollo frito. La pizza pedía mucho espacio infraestructural y era difícil conseguir pizzeros de calidad. Le dijeron adiós a la pizza.

En 1983 Frisby abrió su primer punto en Medellín aunque era muy insegura por el narcotráfico, pero lograron abrir allí siete restaurantes en seis años. Frisby se asoció con Juan Guillermo Hoyos, un primo de la familia, y por medio de una franquicia firmaron un contrato con Restaurantes de Antioquia para abrir los negocios.

Juan Guillermo, al conocer bien el negocio quiso administrarlo a su manera, así que Frisby tuvo que disolver la sociedad con Restaurantes de Antioquia. El problema era tedioso, costoso y largo. Así que decidieron resolverlo a la antigua, como lo hacían los abuelos.

“Resolvamos esto con un voy o van”, propusieron. Esta era la forma de resolver cualquier litigio desde el siglo XIX en Antioquia, pues las diferencias eran abundantes y los jueces de paz escasos. Una de las partes ofrece el voy o van y la otra parte escoge; quien escoge siempre es quien paga, así se resuelve el problema. Como resultado Alfredo y Liliana se quedaron con la marca Frisby, y la otra parte se quedó con los restaurantes de Medellín.

En 1988 Frisby  volvió a Medellín y Juan Guillermo le montó competencia creando a Pinky. Frisby demando a Pinky por el uso de características de su marca, en 1995 la Corte Suprema de Justicia los obligó a cambiar los elementos que identificaban a la marca FrisbyPinky no tuvo mucho éxito, entró en quiebra, y fue vendida a Frisby  en 2008.

La violencia en Medellín se intensificó, varios empleados estuvieron al borde de la muerte, en balaceras o estallidos de bomba, pero los clientes paisas siempre ayudaron a mantener la marca, el negocio a pesar del miedo seguía adelante. Porque “Aun no se ha inventado la bomba que sea capaz de destruir la solidaridad”.

Grupos subversivos viendo la prosperidad Frisby empezaron a pedir dinero a cambio de no atentar contra la vida de los dueños. Realizaron varios atentados en Pereira y Medellín, pero se mantuvieron firmes y no accedieron a las exigencias de los delincuentes, demostrando los valores y ética que hacen de Frisby  una empresa de respeto. Aun así dejaron el país por una temporada y asignaron una junta que administrara los asuntos correspondientes a Frisby.

Las dificultades son retos para mejorar

Estas tres cosas los ayudaron a mejorar como empresa.

1. Pollos con apartamento: Frisby compraba los pollos congelados, los despresaba, adobaba y distribuía a los diferentes puntos. Los pollos eran llevados a Pereira y se metían en un frigorífico de elevado costo de arriendo. Hacían esto por los escases de pollos en noviembre, pues duplicaban su precio en diciembre. Pero la idea del frigorífico no era rentable, así que acordaron con los proveedores la distribución de los pollos y suministro de materia prima que necesitaban, en sus tiempos.

2. Vendo pollos, compro pollos: cuando un cliente pedía una orden en Frisby se le daba un pollo apanado, no se vendía por kilos, pero si se compraba por kilos y no era rentable, por ende acordaron con los proveedores que se les vendieran pollos con cierto tamaño y peso, mejorando su productividad.

3. La reinvención del sistema logístico de Frisby: en 1995, en Cali; se presentó una protesta masiva, la materia prima estaba atascada en la carretera y las actividades del restaurante congeladas. Entonces se preguntaron ¿qué hacer en situaciones así? Resulta que esta ciudad se abastecía de Pereira así que si no llegaban los suministros difícilmente podrían abrir.

Se le pidió ayuda a la Avícola Nápoles, un técnico de Frisby cortó y procesó los pollos para abastecer los puntos Frisby. Decidieron que era mejor utilizar proveedores locales que traer los pollos desde Pereira.

En 1998 compraron Rico Mc Pollo, para expandir Frisby, este tenía cinco restaurantes: uno en Cartagena, otro en San Andrés y tres en Bogotá. Luego de la compra los indicadores bajaron, no había dinero, todo se había gastado en comprar el nuevo restaurante. La caída económica elevó los intereses de deudas que tenían con los proveedores.

No dejaron caer el negocio a pesar de la crisis financiera e implementaron el plan mil, que consistía en mil ideas que permitieran ahorrar mil millones de pesos, sin recortar el personal, el cual coopero con la situación y en efecto no hubo incremento de sueldo en tres años.

En 1994 se aliaron con almacenes Éxito abriendo puntos de venta en los supermercados. Estas alianzas permitieron aperturas en Bogotá, Cali, Sincelejo, Santa Marta, Popayán y Neiva.

El liderazgo

En 1990 llegó a Bogotá la franquicia KFC y lo que vendían era llamativo, pero Frisby se caracterizó por innovar sin perder su esencia, entonces renovaron el menú con combos y postres; también la infraestructura, incluyendo parques para niños y libros como obsequio del menú infantil.

Los hijos de Alfredo: Catalina, Álvaro, Carolina y Alejandro se involucraron en el negocio Frisby por medio de franquicias; Alfredo les enseñó que debían valerse por sí mismos.

Frisby maneja un aproximado de 260 puntos en el país, es un emprendimiento lleno de liderazgo y amor.Una empresa debe construirse para un propósito superior, basado en valores, confianza y honestidad. Si los líderes de una empresa inspiran confianza sus colaboradores trabajarán siempre contentos.Manifiesta Alfredo.

El negocio del pollo frito en Colombia es próspero, actualmente existen siete marcas dentro del Ranking del mercado del pollo frito, liderando por supuesto Frisby. Para los próximos años se espera abrir una sucursal en Centro América.

En Colombia para 2017, se consideraba que las personas consumían 30 kilos per cápita de pollo, en especial en la región de Antioquia. En total la industria del pollo frito movió en 2016, $1,5 billones, de los cuales $696.400 millones fueron producto de las cadenas y $879.700 millones de los negocios independientes. Demostrando la rentabilidad de este tipo de emprendimientos.

Fuentes:
Una Historia de Amor Llamada Frisby
https://bit.ly/2lBlM1n

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